Apunte Nº 1: El mismo día que la selección chilena de fútbol
parecía que eliminaba al equipo anfitrión del mundial, Brasil, en su propio
país, un hecho pasó desapercibido, la conmemoración del centenario del
asesinato del príncipe heredero del trono austriaco, hecho que desencadenó la
Primera Guerra Mundial. Este conflicto constituye uno de los hechos de mayor
trascendencia para la Historia de la humanidad debido, no sólo al impacto del
momento, sino a sus múltiples consecuencias, entre ellas, el cambio de
percepción auditiva, visual y conceptual sobre la actividad bélica.
Hasta este conflicto la guerra
constituía una “actividad de caballeros”, un campo en el que se demostraba la
hombría y el valor. Pero el ruido de los gritos de batalla y las cargas de
caballería fue reemplazado por el detonar de las explosiones o los gritos de
dolor de quienes se les quemaba la piel y los pulmones con las armas químicas.
La imagen de los gloriosos batallones frente a frente o marchando victoriosos
se reemplazó por el barro y el humo de las trincheras. Y esto para ganadores y
perdedores para quienes la mayor parte de la guerra la vivieron en aquellas
inmundas zanjas.
No es de extrañar entonces que tras el
fin de las hostilidades haya nacido una fuerte corriente pacifista que se hizo
notar en la política y en el arte. Se dijo que ésta iba a ser la última de las
guerras, pero la Historia, determinada por las malas decisiones de los hombres,
habría de decir otra cosa, ya que aunque no los sabían, la humanidad estaba a
un par de décadas de teñirse nuevamente
de rojo, de un rojo aún más intenso.
Apunte Nº 2: Hoy
en día no existen lo que podríamos llamar “razas humanas”. Si comparamos las
diferencias de un nativo de África con uno de Noruega veremos características
fenotípicas claramente distintas, pero nada comparables a las que podrían
representar un pastor alemán con un poodle. Hubo, eso sí, una época remota en
la que coexistieron distintas razas. Fue este el caso del hombre de Neardental
que, a diferencia de otros homínidos, no parece haber constituido una especie
diferente a la de nosotros, los homo sapiens. Fuimos razas distintas por las
diferencias notorias pero la misma especie, ya que, parece ser, hubo un cruce
con descendencia fértil.
Apunte Nº3: El
Egipto antiguo nos produce hoy una extraña fascinación. Existen varias
civilizaciones tanto o más antiguas que ella, pero la diferencia es que se
edificaron en zonas menos accesibles para los occidentales y que no han
permitido tan bien la conservación de los restos. En ese sentido el desierto no
fue sólo el escenario que les permitió a los antiguos egipcios la construcción
de su gloriosa cultura, sino que también ha sido el que ha permitido
conservarla para la posteridad.
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